¿Cuándo acudir a Urgencias y cuándo no?

Muchas personas que están padeciendo de afección peligrosa no acuden nunca a un hospital y terminan ignorando los síntomas. Es un error muy común y seguramente, por desconocimiento sobre todo, no sabemos en qué momento debemos considerar que una situación es lo suficientemente grave para acudir hacia el doctor. Esto puede ser muy peligroso porque, si ignoramos este procedimiento, podemos poner en peligro hasta nuestra vida.

Por el contrario, hay una clase de individuos que, ante cualquier incomodidad o molestia que sientan, corren de prisa a importunar a los enfermeros y doctores de la sala de emergencia sin propósito alguno. Es por este motivo, que tenemos que estar al tanto de las enfermedades o irregularidades que, por una u otra razón, se pueden considerar para atravesar por esta sala o mejor dejarlas en un segundo plano.

¿Para que es la sala de emergencias?

Como su nombre lo indica, se debe acudir a este recinto solo cuando se presenten casos de extrema gravedad que, debido a la complejidad de los mismos, deben ser tratados cuanto antes. Normalmente se sitúa en una zona apartada del edificio para que no sufra impertinencias o inconvenientes para las ambulancias poder entrar y salir.

Funciona los 7 días de la semana y cuenta con el personal más capacitado para afrontar esos inconvenientes. Es por esta razón, que es preciso conocer cuándo dirigirse allí para así no interrumpir a una posible verdadera emergencia que pueda llegar mientras estemos en esa estancia.

rescate

¿Cuáles son los casos en que debo acudir a ella?

Ante todo debes saber que los casos que se tratan por allí se catalogan en escalas numéricas. Una vez que sepas en cuál se encuentra tu inconveniente, podrás saber si amerita una inmediata revisión o, por el contrario, la podemos pasar por alto. En cualquier parte la división es:

Nivel 1: Acoge las dolencias y enfermedades más conocidas que se salen de control. Son las más comunes y las que la mayoría de las personas ignora por no saber que se trata de un acontecimiento relevante para ser visto por un especialista. Recuerda que solo debes acudir allí cuando estas presentes síntomas pocos usuales y que se extiendas por períodos sospechosos. Las enfermedades que encajan en este nivel son:

  • Cólico Menstrual
  • Oleadas de Calor
  • Cefalea crónicas
  • Estreñimiento crónico
  • Gastroenteritis
  • Resfriado Común (si se ha prolongado por unos cuantos días)
  • Dolor de oídos
  • Lumbalgias
  • Revisión de suturas

Nivel 2, 3 y 4: En ella se aglomeran las dolencias que pueden llegar a perjudicar nuestra vida. En este nivel ya entramos en las emergencias propiamente dichas. Algunas de las que suele atender por sus puertas son:

  • Desmayos o Desvanecimientos repentinos
  • Dificultad para respirar
  • Incapacidad para moverse
  • Convulsiones
  • Fiebre a temperaturas muy altas
  • Esguinces
  • Caídas de más de 2,5 metros.

Nivel 5 y 6: Finalmente, en este rango se catalogan los problemas en los que la vida del paciente pende de un solo hilo como en los siguientes casos:

  • Accidentes automovilísticos
  • Pensamientos suicidas
  • Hemorragias severas
  • Fractura de un miembro
  • Inconvenientes con el embarazo.

¿Cuándo NO debo dirigirme a urgencias?

doctor

Notarás que en las dolencias del nivel 1 se agrupan inconvenientes que casi todos hemos atravesado por ellos. Estos son, precisamente, los casos que no son necesariamente primordiales para tratar con urgencia. La razón es muy sencilla: mientras nos estén evaluando, es posible que justo en el momento entre por la puerta un caso grave o severo y nuestra visita puede obstaculizar que el doctor o las enfermeras que nos están tratando puedan resolver el episodio.

Generalmente estos solo se tratan con un par de medicamentos y ya. Lo ideal es que solo vayamos a ella en los niveles subsecuentes (del 2 al 6). Por esta razón, mejor medita con más cautela si de verdad necesitas atención inmediata o, si por el contrario, puedes dejarlo pasar por esta vez.         Lo  mejor es ser prudente y evitar el alarmismo ante una situación que nosotros mimos podemos controlar.